Diagnóstico

Diagnóstico

Tu médico puede sospechar que tienes el virus sincicial respiratorio según los hallazgos de una exploración física y la época del año en la que aparezcan los síntomas. Durante el examen, el médico puede escuchar los pulmones con un estetoscopio en busca de sibilancia al respirar u otro sonido anormal.

Generalmente no se necesitan análisis de laboratorio ni pruebas por imágenes. Pero pueden ayudar en el diagnóstico de las complicaciones del virus sincicial respiratorio o descartar otras enfermedades que puedan causar síntomas similares. Algunas de las pruebas son:

  • Análisis de sangre para controlar el recuento de los glóbulos blancos o determinar si hay virus, bacterias y otros microbios presentes
  • Radiografías de tórax para verificar si tienes inflamación de los pulmones
  • Exudados de secreciones del interior de la boca o la nariz para ver si hay signos del virus
  • Oximetría de pulso, un monitor indoloro en la piel, para detectar niveles de oxígeno más bajos de lo normal en la sangre

Prevención

Prevención

Estos hábitos pueden ayudar a prevenir el contagio con esta infección:

  • Lavarse las manos con frecuencia. Enseña a tus hijos la importancia de lavarse las manos.
  • Evitar la exposición. Cúbrete la boca y la nariz al toser o estornudar. Limita el contacto que tenga tu bebé con las personas que tienen fiebre o están resfriadas.
  • Mantener todo limpio. Asegúrate de limpiar las superficies en la cocina y el baño, los pestillos de las puertas, y cualquier asa o mango que se toque. Pon los pañuelos descartables usados en la basura inmediatamente.
  • No compartir el vaso para beber con otros. Usa tu propio vaso o usa vasos desechables cuando estés enfermo o lo esté otra persona. Escribe el nombre de cada persona en su vaso.
  • No fumar. Los bebés que están expuestos al humo de tabaco corren más riesgo de tener el virus respiratorio sincitial con la probabilidad de síntomas de más gravedad. Si fumas, nunca lo hagas dentro de la casa ni en el automóvil.
  • Lavar los juguetes de manera regular. Lávalos especialmente si tu hijo está enfermo, o lo está un compañero suyo de juegos.

Síntomas

Anemia por deficiencia de hierro

La anemia por deficiencia de hierro es un tipo frecuente de anemia, trastorno en el cual la sangre no tiene la cantidad suficiente de glóbulos rojos sanos. Los glóbulos rojos transportan oxígeno a los tejidos del cuerpo.

Como su nombre lo indica, la anemia por deficiencia de hierro se debe a la falta de hierro. En general, se puede corregir con suplementos de hierro. A veces es necesario realizar pruebas o tratamientos adicionales para la anemia por deficiencia de hierro, especialmente, si el médico sospecha que puede haber sangrado interno.

Síntomas

Inicialmente, la anemia ferropénica puede ser tan leve que pasa desapercibida. Pero a medida que el cuerpo se vuelve más deficiente en hierro y la anemia empeora, los signos y síntomas se intensifican.

Los signos y síntomas de la anemia ferropénica pueden incluir:

  • Fatiga extrema
  • Debilidad
  • Piel pálida
  • Dolor torácico, latidos cardíacos rápidos o falta de aliento
  • Dolor de cabeza, mareos o vértigo
  • Manos y pies fríos
  • Inflamación o dolor en la lengua
  • Uñas quebradizas
  • Antojos inusuales de sustancias no nutritivas, como hielo, tierra o almidón
  • Falta de apetito, especialmente en bebés y niños con anemia ferropénica
¿Cuándo consultar al médico?

Si tú o tu hijo desarrollan signos y síntomas que sugieren la presencia de anemia ferropénica, consulta a tu médico. La anemia ferropénica no es algo que se autodiagnostica o trata. Así que consulta a tu médico para obtener un diagnóstico en lugar de tomar suplementos de hierro por tu cuenta. Sobrecargar el cuerpo con hierro puede ser peligroso porque la acumulación excesiva de hierro puede dañar el hígado y causar otras complicaciones.

Causas

Causas

La anemia por deficiencia de hierro ocurre cuando el cuerpo no tiene el hierro necesario para producir hemoglobina. La hemoglobina es la parte de los glóbulos rojos que le da a la sangre el color rojo y que les permite a los glóbulos rojos transportar la sangre oxigenada a través del cuerpo.

Si no consumes suficiente hierro, o si estás perdiendo mucho hierro, tu cuerpo no puede producir la hemoglobina necesaria, y con el tiempo se manifiesta la anemia por deficiencia de hierro.

Las causas de la anemia por deficiencia de hierro comprenden:

  • Pérdida de sangre. La sangre contiene hierro dentro de los glóbulos rojos. Si pierdes sangre, pierdes algo de hierro. Las mujeres con menstruaciones intensas tienen riesgo de padecer anemia por deficiencia de hierro porque pierden sangre durante el período menstrual. La pérdida lenta y continua de sangre dentro del cuerpo (por ejemplo, por una úlcera péptica, hernia de hiato, pólipo en el colon o cáncer colorrectal) puede causar anemia por deficiencia de hierro.
  • Falta de hierro en tu dieta. El cuerpo obtiene regularmente el hierro de los alimentos que comes. Si consumes muy poco hierro, con el tiempo puedes llegar a tener deficiencia de hierro. Algunos ejemplos de alimentos ricos en hierro son carnes, huevos, vegetales de hojas verdes y alimentos fortificados con hierro. Para un buen crecimiento y desarrollo, los lactantes y los niños también necesitan hierro en la dieta.
  • Incapacidad para absorber el hierro. El hierro de los alimentos se absorbe en el intestino delgado y pasa al torrente sanguíneo. Los trastornos intestinales que afectan la capacidad del intestino para absorber nutrientes de los alimentos digeridos, como la celiaquía, pueden causar anemia por deficiencia de hierro. Si has tenido un bypass intestinal o si te han extirpado una parte del intestino delgado mediante cirugía, es posible que se haya afectado tu capacidad de absorber el hierro y otros nutrientes.
  • Embarazo. Si no toman suplementos de hierro, muchas mujeres embarazadas podrían tener anemia por deficiencia de hierro porque sus reservas de hierro tienen que satisfacer la demanda de un mayor volumen de sangre y proporcionar hemoglobina para el feto en desarrollo.